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2 oct 2013

Julia Butterfly Hill


La mujer que subió a un árbol para evitar su tala y no bajó en dos años


Cuando Colón pisó América por primera vez, Luna (una secuoya de 60 metros de altura) tenía ya 500 años. El 10 de diciembre de 1997 cuando su tronco sobrepasaba los 1000 anillos, el destino y una motosierra se cruzaron en su cepa. Julia Butterfly Hill, una activista de 23 años, decidió interrumpir lo inevitable y encaramándose al árbol impidió la inminente tala. Pasó 738 días entre sus ramas y sin poner un solo pie en tierra obligó a la compañía maderera, tras durísimas negociaciones, a indultar el árbol y a todos sus hermanos cercanos.

“Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente…” –

Julia Butterfly Hill en su libro “El legado de Luna”
Luna es una de las milenarias secuoyas del bosque de la ciudad de Stanford en California. A finales de 1997 la Pacific Lumber Company irrumpió en la arboleda de 60 mil hectáreas para iniciar la deforestación de uno de los ecosistemas más importantes de la zona. Pero en su camino se topó con una tozuda mariposa.

Julia Butterfly Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas. De familia muy humilde estudió en su casa hasta los 12 años. Su padre era un predicador itinerante y su casa una caravana que compartía con sus tres hermanos. La vida nómada y ambulante y la influencia paterna la educaron en la escasez y el pragmatismo.

La mariposa y Julia

Cuenta en su biografía que cuando era ya una adolescente, en una de las asiduas caminatas por la naturaleza con su familia, una mariposa aterrizó en su hombro y permaneció con ella durante todo el trayecto…metáfora de la aventura de su vida sirvió también para acompañar su nombre para el resto de sus días.

Pero fue con 22 años y una experiencia traumática a modo de grave accidente de tráfico lo que convirtió a Julia en la activista verde que conmocionó a un país entero. El percance dejó graves secuelas cerebrales que requirieron un lento proceso y terapia intensiva. La proporción y el valor del tiempo cambiaron para siempre en Julia que dedicaba sus largas horas de rehabilitación a la contemplación subversiva de los fastuosos bosques Californianos. La crisálida dejó paso entonces a la mariposa.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a “Luna”…”

La dura vida en el árbol

La vida en el árbol fue muy dura y cambió por completo a Julia. La idea era estar dos semanas hasta el relevo de un compañero. Pero éste nunca se produjo. Un pequeño equipo le suministraba con cuerdas y poleas los víveres necesarios para la travesía, incluyendo unos pequeños paneles solares para cargar el móvil con el que organizaba las entrevistas, captar adeptos para la causa o incluso hablar en directo con el senado norteamericano. Su pequeño hogar, a 50 metros de altura, consistía en una plataforma de tres metros cuadrados cubierta por una lona impermeable, un pequeño hornillo, un cubo con una bolsa hermética para hacer sus necesidades y una esponja con la que recogía el agua de lluvia o nieve para lavarse.

-“[…] Sí, la Pacific Lumber comenzó entonces a talar árboles a mi alrededor. Aparecieron helicópteros que me echaban chorros de agua. Quemaron los bosques durante seis días, el humo destrozó mis ojos y mi garganta, y me llené de ampollas. Luego montaron guardias día y noche para que no me pudieran suministrar comida. Acabe amargada, chillando, dando golpes, al borde de la locura. […] Para consolarme pensaba en las familias de Stanford que a causa de la tala del bosque se inundaron y se quedaron sin casa…” –Julia Butterfly Hill.

Pero lo peor estaba por llegar. En el invierno de 1998 una impresionante tormenta de más de dos semanas estuvo a punto de separar a Julia de Luna. Vientos racheados acabaron con la lona y empujaron a Julia hacia el vacío. Abrazada a la secuoya y próxima a la rendición, escuchó “la voz de la luna” recordándole que “sólo las ramas que son rígidas se rompen”. Abandonó entonces el apoyo estable para agarrar la inmadurez y flexibilidad de las verdes ramas más jóvenes que fueron las que, a la postre, resistieron el envate y con ello salvaron la vida de Julia.

Salvar esa tormenta supuso un cambio de actitud. Julia se deshizo del arnés y de los zapatos y se fundió con su entorno alcanzando su apogeo espiritual. No iba a volver a vivir con miedo. Una importante dolencia de origen vírico en los riñones la encaró de manera simbiótica, medicándose con extractos de plantas cercanas suministradas por su equipo. Conocía cada insecto, cada rincón de Luna y esto le permitió encarar con certeza y ventaja psicológica la negociación con los deforestadores que dejaron por entonces de llamarla “eco-terrorista”.

El respeto de los medios

El tiempo fortaleció la imagen activista de Julia y poco a poco fue ganándose el respeto y los apoyos de muchas organizaciones ecologistas y de los medios. El desfile de famosos que subieron al árbol a visitarla fue tan grande como el impacto mediático del desafío.

El 18 de diciembre de 1999 Julia descendió de Luna con las manos verdes del musgo y los pies encallecidos, en medio de una gran ceremonia y entregando esta carta. Culminó con éxito las negociaciones con la maderera quién se comprometió no sólo a respetar a Luna y todos los árboles cercanos en un radio de 60 metros, sino a incluir una política medioambiental en todos sus futuros trabajos.

Hoy en día Julia sigue al frente de un importante grupo ecologista y activista. Ayudó a crear la ONG Circle of Life, participando regularmente en muchos de los Tree-Sit fecundados con su hazaña y desperdigados por todos los rincones del planeta verde. Contó su experiencia en la copa de Luna en el Libro “El legado de Luna” impreso en papel reciclado y bajo el sello de tolerancia ecológica “SmartWood Certified“.

“…Permaneciendo en la unidad, la solidaridad y el amor, sanaremos las heridas en la tierra y en cada uno de nosotros. Podemos marcar la diferencia positiva a través de nuestras acciones…” Julia Butterfly Hill en “El legado de Luna”
En noviembre de 2001 un desaprensivo buscador de reliquias (un infructuoso Mark Chapman) intentó cercenar a Luna y asestó un tajo con motosierra de 35 centímetros de profundidad en su cepa. Desde entonces unas gigantescas grapas consolidan el árbol.

La exitosa empresa de Julia ha ayudado a prestigiar a toda una generación olvidada para el activismo verde tan de moda en los 60’s. La fortaleza física y mental que puede proporcionar el reto de conseguir los propios ideales debe ser ejemplarizante y suficiente para desenmascarar otras actitudes de pancarta y cacerola tan incoherentes como egoístamente confortables.

Julia Butterfly Hill consiguió encontrar el desafío de su vida. ¿Cuál es tu árbol?



30 sept 2013

La bombilla de los pobres



ILUMINACIÓN SIN ELECTRICIDAD DURANTE EL DÍA
La ‘bombilla de los pobres’ que triunfa en suburbios de todo el planeta

Alfredo Moser es un mecánico brasileño que tuvo una idea especialmente brillante en el año 2002, después de sufrir uno de los frecuentes apagones que afectaban a Uberaba, la ciudad en la que vive al sur de Brasil.

Cansado de los fallos eléctricos, Moser empezó a jugar con la idea de la refracción de la luz solar en el agua y al poco tiempo había inventado la bombilla de los pobres. El ingenio es sencillo y al alcance de cualquiera: una botella de plástico de dos litros llena de agua a la que se añade algo de lejía para preservarla de las algas. La botella se coloca en un agujero del tejado y se ajusta con resina de poliéster.

¿El resultado? Iluminación gratuita y ecológica durante el día, especialmente útil para chabolas y construcciones precarias que apenas tienen ventanas.



En función de la intensidad del sol, la potencia de estas bombillas artesanales oscila entre los 40 y los 60 vatios. “Es una luz divina. Dios hizo el sol para todos y su luz es para todos”, señala Moser en declaraciones a la BBC. “No te cuesta un céntimo y es imposible electrocutarse”.

Pese a que el inventor consigue unos pequeños ingresos instalando botellas en casas y comercios locales, su idea no le ha hecho rico, ni tampoco lo ha pretendido.

Lo que sí tiene es una gran sensación de orgullo: “Conozco a un hombre que instaló las botellas y en un mes había ahorrado lo suficiente como para comprar bienes básicos para su hijo recién nacido”, comenta satisfecho.

Una idea que se ha extendido por todo el planeta

Pero la ingeniosa bombilla no se ha quedado en Uberaba. En los dos últimos años el invento ha experimentado una gran expansión en todo el planeta.

Por ejemplo, la Fundación MyShelter (Mi refugio) en las islas Filipinas, ha abrazado con entusiasmo la idea. MyShelter se especializa en construcciones alternativas utilizando materiales como bambú, neumáticos o papel.

En el país asiático, donde un 25% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la electricidad es especialmente cara, ya hay 140.000 hogares que han recurrido a este sistema de iluminación.

El director ejecutivo de MyShelter, Illac Angelo Díaz, explica que las bombillas-botella se han extendido a al menos quince países, entre ellos India, Bangladesh, Fiji o Tanzania.

“Nunca me imaginé que mi invento tendría semejante impacto”, confiesa Moser emocionado. “Se me pone la piel de gallina de pensarlo”.  



visto aquí

13 sept 2013

Fliz Bike



Fliz Bike. Bicicleta sin pedales ni Asiento.

Diseñada por James Dyson, la Fliz Bike le da la vuelta por completo a la idea de una bicicleta. Pensada para las grandes ciudades, este diseño no trae consigo ni pedales ni asiento.

La misma estructura de la bicicleta está diseñada de tal manera que soporte el peso del usuario y que él camine o corra para dar la fuerza necesaria para que se avance. ¿La comprariais?

9 sept 2013

¿Basura?



Basura en electricidad, los nórdicos líderes en reciclaje de residuos

Apuesta por una cultura sustentable: la conversión de la basura en electricidad.
La basura es un recurso más cuando se incinera y aprovecha ese calor producido (biogás)  para generar electricidad y calefacción.  Sino que se lo digan a los países escandinavos donde proliferan las plantas de basura y que en la actualidad se enfrentan  a una escasez de residuos. Por esta razón han decidido importar la basura de otros países y cubrir la demanda interna.
Noruega es un claro ejemplo de  respeto en medio ambiente al aprovechar la basura “de calidad” gracias a un procesamiento ecológico y reconocimiento del origen de los desechos.
En los últimos 3 ó 4 años han aumentado las plantas incineradoras del país necesitando así los residuos de Inglaterra “ahora hay demasiadas plantas comparado con la cantidad de desechos que se producen” asegura Jannicke Gerner Bjerkas, de la gestión de comunicaciones de la agencia Waste-to-Energy de Oslo. Precisamente  esta agencia es la encargada de recolectar los residuos entre las compañías que buscan deshacerse de ellos a un bajo costo.
Al mismo tiempo los beneficios también lo son a nivel económico pues como  ocurre en Reino Unido el Estado obliga a las fábricas convencionales eliminar los residuos.
Luego les resulta más barato enviar su basura a Noruega en vez de pagar la tasa por el uso de vertederos.
De otro lado en Suecia calculan que necesitarán importar 800 mil toneladas para satisfacer las necesidades de calefacción de sus ciudadanos,  según afirma Catarina Ostlund, asesora de la Agencia de Protección Medioambiental sueca.
La expansión de la cultura sustentable es tal que un 20 por ciento del suministro de calor en el país es producido por la incineración de basura y afecta a 810 mil hogares.
Con el resto de  energía se brinda electricidad a 250 mil viviendas. A través de esta política consiguen que  tan sólo el 4 por ciento de los desechos se destinen a vertederos.

Cristina Grao Escorihuela

visto aquí

20 mar 2013

Bicycled




¿Imaginas un mundo lleno de coches que se pudren en cualquier cementerio de chatarra sin que nadie haga nada con ellos? y lo que es mejor… ¿imaginas lo que se podría hacer con todo ese material? los chicos de “lola” sí lo hicieron. y pensaron en ciudades más limpias y mucho más saludables, convirtiendo esos viejos coches en bicicletas.

Esto se llama bicycled. ¿quieres verlo?



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